Hace poco, se publicó en el semanal un artículo sobre una realidad que está pasando desapercibida aquí en España, pero que a nivel mundial es ya un elemento importantísimo en el devenir de la economía mundial: el gas pizarra.
A priori, y según dice el artículo, EEUU está invirtiendo en un nuevo tipo de combustible fósil. Hay que decir que técnicamente, no se trata de una nueva fuente de energía, se trata de metano; lo que sí es nuevo es el elemento a explotar: la pizarra.
Fernando Goitia nos explica en su artículo "Los nuevos pozos de ambición" los cambios que va a suponer la nueva fuente de energía en cuanto a la independencia energética de EEUU, la pérdida de poder negociador de Rusia como principal exportador de crudo a Europa, y la posición en la que China y los países árabes quedan tras esta nueva "guerra energética".
Aquí está el enlace al artículo en el que se explican todas estas situaciones, además de orientarnos en cuanto al sistema de explotación del gas pizarra, el fracking.
24.1.13
22.1.13
Estructura social I
Hoy retransmito una idea recientita recientita. Vamos, que aún está calentita de la clase de 7 a 9.
La cuestión consiste en la población.
A grandes rasgos, las variables fundamentales para analizar una población partiendo de cero son la natalidad, la mortalidad, la emigración y la inmigración.
Quiera centrar la atención en la natalidad y la mortalidad.
No voy a ponerme en plan pedagógico explicando los detalles de cada uno, sino que más bien, pretendo plantear una situación, aunque desgraciadamente para ello tengo que dar un pequeño rodeo.
Empecemos por la natalidad.
Nacimientos en una población determinada.
Existen distintos indicadores en función del objeto de estudio. Aqui no importan demasiado. Lo único que hay que saber relativo a la natalidad es que no hay la suficiente cantidad de nacimientos como para sustituir a la actual, o en otras palabras, nacen menos de los que mueren.
Para los países, esto es una verdadera "putada", hablando en plata. Se necesita una natalidad mayor que la propia mortalidad teniendo en cuenta que muchos emigran y otros mueren. ¿Soluciones? Incentivar como en un gallinero que las hembras fértiles de nuestra especie procreen y se reproduzcan. ¿Resultado?
Fracaso total. La edad a la que las mujeres tienen hijos va en aumento, pasando en treinta años de tener hijos a las veintipocos a tenerlos a los treinta y tres, treinta y cuatro.
Buen trabajo.
Como detalle añadido, los hijos cada vez nacen con menos peso y son más prematuros: defecto de fábrica (la masculinización de la mujer en los países desarrollados lleva a situaciones tan felices como que las mujeres fumen más que los hombres, entre otros detalles).
Como consecuencia directa, la sanidad cada vez tiene más gastos en incubadoras y cuidados intensivos para esos recién nacidos. Y palmadita en la espalda, España es el 2º país del mundo con menos mortalidad infantil del mundo.
Desgraciadamente, la progresión actual induce a pensar que cada vez se tendrán los hijos más tarde y serán más débiles, incurriendo en un mayor gasto público, sustentado por los contribuyentes, el segmento de la población que TRABAJA. No olvidemos el detalle de la baja natalidad anteriormente mencionado. ¿Soluciones?
...
Pasamos pues a la mortalidad.
Número de defunciones en un año en una población determinada.
Como es sabido, las mejoras en medicina, tecnología, concienciación, alimentación, etc, hacen que cada año la vida se alargue más y más. Como curiosidad: la diferencia de esperanza de vida entre hombres y mujeres se reduce como consecuencia de la masculinización de las mujeres, así como por los nuevos cuidados de los hombres que han ido adoptando poco a poco de las mujeres. ¿Irónico verdad?
Volviendo al tema, y ya llegando al quid de la cuestión. El alargamiento de la vida es, en mayor medida, por la cantidad de medicamentos en los que se invierte (nota: el euro por receta no amortigua el gasto prácticamente nada).
Y ya por fin, ¿qué nos encontramos si unimos todas las piezas del puzzle?
Piensa primero, lee después.
El resultado final es una población envejecida, que vive muchos años, que cuesta mucho dinero mantener, y que se respalda en unos impuestos que cubren los trabajadores.
Pero, si la cantidad de trabajadores se reduce, ¿quién financiará los medicamentos?
Y por otro lado, si cada vez se gasta más dinero en los recién nacidos para evitar que mueran como consecuencia de la mala calidad física y química de los progenitores, ¿quién financiará las incubadoras?
Hay que elegir a quién dejas a su suerte, a tus padres o a tus hijos.
Como suele leerse en la red: "este país se va a la mierda".
La cuestión consiste en la población.
A grandes rasgos, las variables fundamentales para analizar una población partiendo de cero son la natalidad, la mortalidad, la emigración y la inmigración.
Quiera centrar la atención en la natalidad y la mortalidad.
No voy a ponerme en plan pedagógico explicando los detalles de cada uno, sino que más bien, pretendo plantear una situación, aunque desgraciadamente para ello tengo que dar un pequeño rodeo.
Empecemos por la natalidad.
Nacimientos en una población determinada.
Existen distintos indicadores en función del objeto de estudio. Aqui no importan demasiado. Lo único que hay que saber relativo a la natalidad es que no hay la suficiente cantidad de nacimientos como para sustituir a la actual, o en otras palabras, nacen menos de los que mueren.
Para los países, esto es una verdadera "putada", hablando en plata. Se necesita una natalidad mayor que la propia mortalidad teniendo en cuenta que muchos emigran y otros mueren. ¿Soluciones? Incentivar como en un gallinero que las hembras fértiles de nuestra especie procreen y se reproduzcan. ¿Resultado?
Fracaso total. La edad a la que las mujeres tienen hijos va en aumento, pasando en treinta años de tener hijos a las veintipocos a tenerlos a los treinta y tres, treinta y cuatro.
Buen trabajo.
Como detalle añadido, los hijos cada vez nacen con menos peso y son más prematuros: defecto de fábrica (la masculinización de la mujer en los países desarrollados lleva a situaciones tan felices como que las mujeres fumen más que los hombres, entre otros detalles).
Como consecuencia directa, la sanidad cada vez tiene más gastos en incubadoras y cuidados intensivos para esos recién nacidos. Y palmadita en la espalda, España es el 2º país del mundo con menos mortalidad infantil del mundo.
Desgraciadamente, la progresión actual induce a pensar que cada vez se tendrán los hijos más tarde y serán más débiles, incurriendo en un mayor gasto público, sustentado por los contribuyentes, el segmento de la población que TRABAJA. No olvidemos el detalle de la baja natalidad anteriormente mencionado. ¿Soluciones?
...
Pasamos pues a la mortalidad.
Número de defunciones en un año en una población determinada.
Como es sabido, las mejoras en medicina, tecnología, concienciación, alimentación, etc, hacen que cada año la vida se alargue más y más. Como curiosidad: la diferencia de esperanza de vida entre hombres y mujeres se reduce como consecuencia de la masculinización de las mujeres, así como por los nuevos cuidados de los hombres que han ido adoptando poco a poco de las mujeres. ¿Irónico verdad?
Volviendo al tema, y ya llegando al quid de la cuestión. El alargamiento de la vida es, en mayor medida, por la cantidad de medicamentos en los que se invierte (nota: el euro por receta no amortigua el gasto prácticamente nada).
Y ya por fin, ¿qué nos encontramos si unimos todas las piezas del puzzle?
Piensa primero, lee después.
El resultado final es una población envejecida, que vive muchos años, que cuesta mucho dinero mantener, y que se respalda en unos impuestos que cubren los trabajadores.
Pero, si la cantidad de trabajadores se reduce, ¿quién financiará los medicamentos?
Y por otro lado, si cada vez se gasta más dinero en los recién nacidos para evitar que mueran como consecuencia de la mala calidad física y química de los progenitores, ¿quién financiará las incubadoras?
Hay que elegir a quién dejas a su suerte, a tus padres o a tus hijos.
Como suele leerse en la red: "este país se va a la mierda".
Observaciones
¿Nadie se ha percatado de que en apenas un año han sacado ya tres películas y un videojuego ambientado en el colonialismo americano y su guerra civil?
Y digo tres, porque son las que han llegado a España. Además es curioso que cada una de ellas esté orientado a un segmento distinto de la población (vampiros y acción gratuita, una de Tarantino y otra con pretensiones de película histórica que seguro que se lleva un par de oscar por hacerla tan seria y "fidedigna").
Y el videojuego, nada indie, la última entrega de una de las sagas más famosas de videojuegos (Assassins Creed).
Si consideramos que cada una de estas obras requiere de un periodo cercano (o superior) a un año para hacerse, ¿podemos pensar que es fruto de la casualidad?
"Yo, al igual que Dios, ni creo en las casualidades ni juego al azar."
Yo tampoco.
¿Por qué?
Tal vez para hacer publicidad de una misma temática de modo que cada obra respalde a las otras cuatro, enfocándose a un segmento determinado de la población logrando así la mayor penetración posible del mercado.
Es una suposición.
En cualquier caso, ni estoy paranoico ni me importa especialmente las aspiraciones mercantilistas de unos u otros. Que cada uno piense lo que quiera, pero que piense.
Y digo tres, porque son las que han llegado a España. Además es curioso que cada una de ellas esté orientado a un segmento distinto de la población (vampiros y acción gratuita, una de Tarantino y otra con pretensiones de película histórica que seguro que se lleva un par de oscar por hacerla tan seria y "fidedigna").
Y el videojuego, nada indie, la última entrega de una de las sagas más famosas de videojuegos (Assassins Creed).
Si consideramos que cada una de estas obras requiere de un periodo cercano (o superior) a un año para hacerse, ¿podemos pensar que es fruto de la casualidad?
"Yo, al igual que Dios, ni creo en las casualidades ni juego al azar."
Yo tampoco.
¿Por qué?
Tal vez para hacer publicidad de una misma temática de modo que cada obra respalde a las otras cuatro, enfocándose a un segmento determinado de la población logrando así la mayor penetración posible del mercado.
Es una suposición.
En cualquier caso, ni estoy paranoico ni me importa especialmente las aspiraciones mercantilistas de unos u otros. Que cada uno piense lo que quiera, pero que piense.
21.1.13
Al colgar la bata blanca.
En sociología, más que en cualquier otra ciencia (o pseudociencia, eso lo dejo a opinión del lector), se plantea una cuestión problemática:
actuar como un científico implica aportar conocimiento extraído de la realidad pero no pretender cambiar dicha realidad. Es la diferencia planteada por Weber en El político y el científico.
Pero claro, aquí se plantea un problema. Cuando sabes que algo está mal, y que los que deciden deciden la opción equivocada, ¿qué haces?
Como científico, simplemente te callas y miras. O gritas y se te ignora, para este supuesto esos matices son insignificantes. No obstante, como persona que sabe que se está cometiendo un error, ¿no se debe hacer todo lo posible por evitar, o en su defecto, corregir dicho error?
Entramos en un doblepensar muy "orwelliano" que, si tratamos de resolverlo, nos deja un conflicto ético potencialmente preocupante. Al menos, para algunos. Está claro que hay quien ve en unos y ceros y todo es o blanco o negro.
En mi opinión, el conflicto entre la ética del científico y la ética del individuo refleja una contradicción en la propia fundamentación de la ciencia, tal y como está planteada actualmente:
uno es responsable de sus actos, al margen de qué o quién le dicte las órdenes.
Conflictos parecidos se han dado, y se dan en la actualidad. Por ejemplo, el caso de los soldados nazis.
La ética que su ideología se inculcaba chocaba con su ética personal (en muchos casos, no en todos). La forma de resolverlo: alcohol para no pensar en ello.
Personalmente, no creo que huir de los problemas sea una solución. No se puede huir eternamente.
actuar como un científico implica aportar conocimiento extraído de la realidad pero no pretender cambiar dicha realidad. Es la diferencia planteada por Weber en El político y el científico.
Pero claro, aquí se plantea un problema. Cuando sabes que algo está mal, y que los que deciden deciden la opción equivocada, ¿qué haces?
Como científico, simplemente te callas y miras. O gritas y se te ignora, para este supuesto esos matices son insignificantes. No obstante, como persona que sabe que se está cometiendo un error, ¿no se debe hacer todo lo posible por evitar, o en su defecto, corregir dicho error?
Entramos en un doblepensar muy "orwelliano" que, si tratamos de resolverlo, nos deja un conflicto ético potencialmente preocupante. Al menos, para algunos. Está claro que hay quien ve en unos y ceros y todo es o blanco o negro.
En mi opinión, el conflicto entre la ética del científico y la ética del individuo refleja una contradicción en la propia fundamentación de la ciencia, tal y como está planteada actualmente:
uno es responsable de sus actos, al margen de qué o quién le dicte las órdenes.
Conflictos parecidos se han dado, y se dan en la actualidad. Por ejemplo, el caso de los soldados nazis.
La ética que su ideología se inculcaba chocaba con su ética personal (en muchos casos, no en todos). La forma de resolverlo: alcohol para no pensar en ello.
Personalmente, no creo que huir de los problemas sea una solución. No se puede huir eternamente.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)