29.1.13

La ética protestante y el espíritu del capitalismo

Hoy introduzco un ensayo revisado (he intentado reducir lo máximo posible la extensión del mismo) de la obra "La Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo", de Max Weber, padre de la sociología.
En cuanto a la validez del mismo: 
- el trabajo ha sido evaluado con un 2'5 sobre 3 por un profesor universitario especializado en teoría sociológica;
- el medio punto que falta se debe a la omisión de algunos datos que yo consideraba irrelevantes, y que por lo visto, él no;
- el ensayo es completamente original, sin partes copiadas ni elementos de otros autores.

Para aquellos cuya curiosidad se limite a saber a grandes rasgos de qué trata el libro, el apartado "introducción" debería ser suficiente.

Para los que tengan realmente interés y paciencia, recomiendo más que leer el ensayo, leer el libro.
Se puede encontrar en versión pdf gratuito sin demasiada dificultad en internet, y en apenas una semana a 50 páginas diarias el libro está terminado. Además, la dificultad para entenderlo es bastante asequible, y quitando algunos términos que requieren de alguna explicación, la mayoría lo puede entender todo el mundo.
Espero que lo encontréis interesante.


INTRODUCCIÓN


La ética protestante y el espíritu de capitalismo (Die protestantische Ethik und der 'Geist' des Kapitalismus) es un libro escrito por Max Weber, un economista y sociólogo alemán, entre 1904 y 1905, como una serie de ensayos. Más tarde se publicó como libro. No obstante, fue publicado desde 1905 en la revista Archiv für Sozialwissenschaft und Sozialpolitik.
Para comenzar el ensayo, simplificaré la idea principal que se plantea en el libro, así como los temas secundarios.
También explicaré la estructura del presente ensayo: ideas planteadas, críticas y valoraciones.
Así pues, podemos resumir (a costa de la pérdida de toda clase de detalles y pruebas) que el libro pretende demostrar que existe una relación entre el capitalismo y la ética protestante propia de la reforma Luterana, siendo esta la variable hegemónica que determinó su aparición.
Esta relación causal la relaciona de la siguiente manera:
La iglesia protestante favorecía un tipo concreto de ética cristiana materialista, pero sosteniendo aún otros valores cristianos como el ascetismo.
Ese materialismo, junto al anteriormente mencionado ascetismo, ligado al concepto de vocación profesional, también propio del luteranismo,  favorece al trabajador y al empresario: a unos a hacerse empresarios, y a otros a amasar fortunas.
Estas fortunas se reinvertían en la propia empresa a fin de conseguir aún más dinero, logrando así grandes fortunas.
Aparece también, junto a la vocación, el concepto de destino, de manera que el éxito terrenal reflejaba las posibilidades de acceder al cielo.
En suma, la ética protestante conduce a amasar fortunas, a llevar una filosofía de vida utilitarista, y a ganar dinero y trabajar más allá de lo necesario; o en otras palabras, a la esencia del capitalismo.
Ésta es la idea desarrollada a lo largo de los distintos capítulos, e igualmente, este ensayo irá recogiendo las ideas fundamentales de esos capítulos, contraponiéndolas con la realidad para comprobar la veracidad o el acierto de dichas afirmaciones.
El libro, que recopila distintos ensayos, se divide en dos bloques: una primera parte en la que se plantea el problema, y una segunda parte en la que desarrollan los conceptos utilizados.
En nuestro caso, simplificaremos los dos bloques combinando la información de ambos, y ordenaremos los contenidos en función del concepto tratado por Weber siguiendo el orden en el que aparecen en el ensayo (capítulos).
Procedemos pues a analizar el capítulo primero.

CAPÍTULO I : Confesión y estructura social

En este apartado, Weber comienza estableciendo una serie de paralelismo para relacionar la sociedad occidental de principios del siglo XX, centrándose en elementos de carácter económico (en concreto, en concepto de capitalismo).
De este modo, plantea la existencia de unas diferencias que, en su opinión, suponen un mayor y/o mejor desarrollo, por parte de la cultura occidental, de las distintas realidades comparadas. Desde el punto de vista económico, entiende el capitalismo como el punto de mayor desarrollo.
Tras esto, Weber busca identificar la razón de dichas diferencias, recurriendo a una multidimensionalidad de variables, enfocadas todas ellas con la iglesia protestante como eje principal.
Atribuye a la Iglesia este carácter hegemónico tras el análisis de estadísticas que informaban de que la mayor concentración de capital, así como la ocupación de los puestos más altos de las empresas de mayor categoría, pertenecían a personas del protestantismo.
Por razones que no determina, excluye de esta valoración a los judíos, quienes concentraban una mayor cantidad de capital (con un elevadísimo margen).
Lo más que indica sobre esta decisión, es el carácter histórico de este pueblo en la adquisición de capital, y por tanto, que no pertenecían a un análisis basado en cambio social.
En este capítulo también empieza a concretizar conceptos que utiliza más adelante conforme aparecen en la tesis, sin hacer más que una aproximación para poder utilizarlos.

CAPÍTULO II : El espíritu del capitalismo

Ahora ya, en este capítulo, explica más concretamente aquellas diferencias que observaba y planteaba en el apartado anterior entre protestantes y católicos, afirmando que esta diferencia reside en que los primeros tienen una ética más materialista que los segundos. Si bien los católicos buscan la tranquilidad y rehúyen los riesgos, promoviendo la adquisición de bienes materiales tan solo para la necesidad, con los protestantes sucede justo lo contrario.
Weber determina, mediante párrafos inconexos entre sí,  las características que considera apropiadas para definir el espíritu del capitalismo. Estas ideas están sacadas del libro de  Benjamin Franklin “Necesary hints to those that would be rich(Advertencias necesarias a los que quieren ser ricos), elaborado en 1736; además  extrae de Advice to a young tradesman (Consejos a un joven comerciante), 1748, las ideas necesarias para complementarlo. (“Works ed. Spark”, vol. II, pág. 87).
Weber apoya a Benjamin Franklin como fuente válida para respaldar esos datos como representantes de la ética protestante en tanto que era protestante y su libro consiguió una gran influencia y difusión.
En estas ideas se observa una serie de constantes, tales como la prioridad máxima de obtener beneficios del dinero mediante el uso del crédito, así como del valor del tiempo como dinero (y consecuente desperdicio económico del ocio).
Se relacionan, además, conceptos como el honor (un valor inmaterial) con la valía del crédito (un concepto inmaterial en esencia, pero íntimamente ligado al crédito obtenido).
Aparece también el objetivo social de multiplicar el dinero, mediante el uso del crédito para conseguir más dinero, a fin de amasar la mayor fortuna posible.
Por otro lado, contextualiza el “espíritu del capitalismo” de modo que excluye a todos aquellos países y culturas que no pertenecen a Europea-Occidental o Estados Unidos, afirmando que tan solo en esos casos se ha dado un “verdadero ethos” del capitalismo, el cuál consiste en supeditar la ganancia a la necesidad, interiorizando este principio en la conciencia de los protestantes a modo de valor vital.
Más adelante, Weber afirma que las atribuciones del capitalismo en la sociedad se integran de manera utilitarista en la moral: las virtudes son virtudes tanto si se es como si se finge, en tanto que el fundamento último de la moral en la cultura capitalista es el utilitarismo, y las virtudes favorecen a la función de obtención de crédito.
La ética protestante insta pues a sus creyentes a la búsqueda de más y más dinero, minimizando el disfrute de dicho dinero, a fin de seguir consiguiendo más dinero.
Siguiendo así esta línea de pensamiento, Weber advierte que los empresarios protestantes reinvertían en sus propias empresas el dinero conseguido, aumentando la cantidad de beneficios máximos que podría obtener en un mercado competitivo, y minimizando la amenaza de otros competidores que no siguiesen esa forma de vida.
Añadía sobre este tema, en último lugar, la afirmación de que esta forma de vida, basada en el utilitarismo y en el amasamiento de fortunas, tenía implantado un ascetismo, no solo basado en el ahorro, sino en la utilidad de este valor a modo de herramienta mercantil. Supone así que el capitalismo conduce a una escala de valores no necesariamente reales, pero si al menos  debidamente fingidos, a fin de poder utilizarlos en la sociedad de manera que favoreciese a la empresa.
En el propio ensayo, más adelante, continúa esta idea, manteniendo que estas “normas no escritas” que todos siguen, terminan implantándose estructuralmente en la economía capitalista, instaurando toda una institución con reglas pactadas, nunca antes vista en la historia.
En último lugar de este desarrollo de ideas, Weber afirma que los valores fingidos y posteriormente institucionalizados dan lugar a un vacío de valores, en tanto que ya no son necesarios para esa forma de vida. Y éste es, en última instancia, el espíritu del capitalismo en el cuál fundamenta toda la tesis.
Ya al margen de esto, en este capítulo aparece la principal traba, el tradicionalismo, que no compartía el objetivo de conseguir dinero por conseguir dinero, sino tan solo conseguir el dinero que es necesario para vivir, y disfrutar del ocio una vez salvada la necesidad.
“Vivir para trabajar o trabajar para vivir”, ese es el conflicto entre capitalismo y tradicionalismo.
Frente a esta oposición, Weber atribuye la participación de las sectas protestantes a la final implantación del sistema capitalista, en tanto que se encontraban a favor ideológicamente de dicho sistema, y actuaban como grupos de presión frente a los tradicionalistas. Además, la competencia en el mercado que pudieran hacer los tradicionalistas a los capitalistas era prácticamente nula, en tanto que, como se ha explicado antes, los capitalistas reinvertían el dinero en sus propias empresas.
En este capítulo, además, se menciona como posibilidad de la aceptación del capitalismo como ética la racionalización de la economía y la técnica, y cómo ello afecta al ideal de vida. No obstante, solo integra esta opción en el desarrollo del capitalismo como una complementación a la filosofía vital protestante, supeditándola a la racionalización en la importancia del cambio, y manteniendo una gran crítica a esta concepción determinista de la historia, en tanto que entra en muchas controversias.

CAPÍTULO III : Concepción Luterana de la profesión

Como puede deducirse del título del capítulo, el tema fundamenta que trata es el concepto de profesión.
El concepto de “profesión” en el término en el que Weber lo contextualiza se basa en la palabra beruf, que aparece por primera vez tras la reforma luterana, y tiene un  significado igualmente ligado a la religión.
El significado de ese concepto sería, por aproximación, el desarrollo de una profesión en el mundo para la cuál tienes una predestinación (vocacionalidad).
Este concepto se basa en el principio de predestinación de Lutero (antes de nacer ya está decidido si se va a ir o no al cielo). Si bien requiere, incondicionalmente para Weber, de una variante del protestantismo, a la cuál, como consecuencia, estima imprescindible para la aparición y posterior consolidación del capitalismo: el calvinismo.
Esta variación de la religión protestante arrastraba consigo todos los valores del protestantismo, con la añadidura de la autoridad de Dios sobre todas las cosas, entre las que se incluía, por supuesto, el trabajo que se desempeñaba.
De este modo, existía pues una predestinación igualmente extendida a la profesión que en el mundo se desempeña, por designio divino.
Por otro lado, si bien existía una predestinación en el mundo, también la había en la posibilidad de ir o no al cielo. Además, existían factores que delataban la bienaventuranza de los elegidos:
-          una pureza moral que se extendía a todos los aspectos de la vida;
-          éxito en las empresas que se propusiera;
-          gran fortuna;
De este modo, el puritanismo moral, aplicado como hemos dicho anteriormente a los negocios con su correspondiente efecto, ligado a la desaprobación del descanso y la ostentación, hacían, en suma, a una serie de ahorradores trabajadores amasadores de fortunas que solo buscaban seguir acumulando para poder acumular más, y así finalmente poder acceder al cielo, el paraíso ultraterrenal.
Esta es la razón por la cuál Weber insiste en su ensayo sobre la importancia del calvinismo, en tanto que era una religión y una ética creadora de riqueza y fortunas.

CONCLUSIONES

La conclusión general que se obtiene de la lectura de Weber es, a mi parecer, la importancia en la consideración de multivariables con el fin de explicar un fenómeno (religión, valores, economía, utilitarismo, competencia, etc).
En conjunto, el ensayo aporta una visión general de la aparición del capitalismo, así como una primera contextualización a la ética protestante y calvinista (complementada posteriormente en otras obras según he leído).
Aparte, personalmente me disgusta la valoración determinista del desarrollo del capitalismo, apareciendo como una fuerza inexorable a la que solo puedes unirte o morir (como aparece en la competencia económica entre empresarios tradicionalistas y capitalistas).
Por otro lado, Weber no explica la aparición del capitalismo en numerosas partes del mundo, centrando su estudio en Europa occidental y Estados Unidos. Por ello, la posibilidad de generalizar la tesis, y aplicarla de manera que la aparición del capitalismo en otros países se debe a la influencia directa de los anteriormente citados Europa y Estados Unidos, me parece, a mi entendimiento, un error.

BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA
 
   - Weber, Max: El Capitalismo y la Ética Protestante (Premia Editora, 9ª edición, 1991)
·   -Troeltsch, Ernst: Protestantism and Progress: A Historical Study of the Relation of Protestantism to the Modern World (1912, Beacon Press)
·   - Octavio Uña y Alberto Fernández: Diccionario de Sociología (ESIC, 2004)

6 comentarios:

  1. Max wever si se preocupó de aclarar el por que el capitalismo nace principalmente en Europa y E.E.U.U. Dando entre muchos ejemplos, toma el caso de china, en donde culturalmente era mas valioso el conocimiento bibliográfico que cualquier otra cosa, es decir, una persona era mas valorada en medida de cuantas frases, y cuantas citas de libros se sabian de forma textual, lo que generaba una especie de aristocracia intelectual en la cual se centraba el poder y conocimiento. Ademas muchas granjas eran cerradas, tenian su propia forma de funcionamiento, y trabajaban (y vivian) nada mas que familiares en ellas, produciendo lo necesario para la propia familia. En el caso de los judios también nombra y da las explicaciones pertinentes.
    Hay un capitulo del libro Teoria Sociológica clasica de Ritzer el cual explica de forma breve y completa todos estos puntos, ademas del mismo Wever por supuesto.
    Saludos. Buen ensayo!

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  2. Un análisis pésimo!!

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  3. Es un pésimo trabajo....

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  4. Max Weber no es el padre de sociología, es Comte aunque según la mayoría.

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  5. Gracias por tu aporte!
    Me sirve como un refuerzo de la lectura

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